La ingeniera y facilitadora de Disciplina Positiva debuta en la literatura infantil con «El león que no podía dejar de rugir» (Babidi-Bú), un álbum ilustrado por Xyomy Durán sobre las emociones que se ocultan detrás del comportamiento.

En la sabana, todos acudían al león. Era el amigo, el consejero, el rey generoso que siempre tenía una respuesta. Hasta que un día llegó una jirafa y algo se quebró: el león comenzó a rugir sin descanso, los demás animales dejaron de reconocerlo y el miedo ocupó el lugar donde antes vivía la confianza. La pregunta que sostiene el relato es tan sencilla de formular como difícil de responder: ¿qué esconden realmente esos rugidos?
Con esa premisa, «El león que no podía dejar de rugir» se incorpora a la colección «Cuentos para alargar la vida» de la editorial Babidi-Bú, un catálogo pensado para que las historias infantiles acompañen también a los adultos que las leen en voz alta. Bajo su apariencia de fábula clásica late una base teórica poco habitual en el género: la Psicología Individual del psiquiatra austríaco Alfred Adler y las cuatro prioridades de vida que se trabajan en los talleres de Disciplina Positiva. El león encarna la prioridad de la Superioridad, y su crisis, ese tránsito de sentirse imprescindible a sentirse invisible, es el motor emocional del cuento. Las ilustraciones de Xyomy Durán completan el conjunto con una expresividad que convierte cada página en un termómetro emocional.
Detrás del libro hay una trayectoria singular. Luisa Escalona es ingeniera en informática con casi dos décadas de experiencia, facilitadora certificada en Disciplina Positiva y consultora especializada en desarrollo interpersonal. Nacida en Venezuela y con etapas vitales en Perú y Suecia, ha hecho de la traducción su oficio: primero convirtiendo lenguaje técnico en ideas claras para cualquier interlocutor, y ahora convirtiendo lenguaje emocional en una historia que un niño puede entender antes de dormir.
Hablamos con ella sobre el origen del cuento, el desafío de escribir para la infancia sin renunciar a la profundidad, el trabajo mano a mano con su ilustradora y los proyectos que ya rugen en su cabeza.
La conversación

Para comenzar, ¿cómo nació tu pasión por la literatura infantil y en qué momento supiste que la historia de este león en particular debía ser plasmada en un libro?
Nació al leerle cuentos infantiles a mi hijo antes de dormir. Siempre era emocionante encontrar un libro nuevo, descubrir una historia diferente, que transmitiera una enseñanza para la vida o fuera entretenida. La historia del león tiene un mensaje poderoso que puede inspirar tanto a los niños como a los padres que les leen, así que un cuento infantil me pareció una buena manera de compartirla.
En tu obra, un león experimenta un cambio drástico en su comportamiento tras la llegada de una jirafa. ¿Qué te inspiró a utilizar la sabana y a estos animales específicos para explorar las emociones complejas?
La historia está inspirada en las cuatro prioridades de vida de la Teoría Individual del psiquiatra austríaco Alfred Adler. Cuando hacemos los talleres de Disciplina Positiva, cada prioridad es representada por un animal; en este caso, el león es el animal que representa la prioridad Superioridad. Al facilitar la actividad una y otra vez, haciendo analogías de cómo se comporta el león cuando se siente insignificante, surgió la idea de escribir una historia más larga sobre un león en su entorno (la sabana africana), con otros personajes (animales) que dieran un soporte sólido a la historia. Así fue como todo fue tomando forma hasta convertirse en un libro infantil.

Escribir para niños requiere un delicado equilibrio entre el entretenimiento y las lecciones de vida. ¿Cómo determinaste el tono adecuado para asegurar que el mensaje sobre la regulación emocional siguiera siendo accesible y atractivo para tu público joven?
Desde el principio me imaginé el libro como una película, una historia que mantuviera enganchados a los niños, que los transportara a una sabana y se conectaran con el león y con cómo se sentía. Una vez la conexión está hecha, es más fácil explicar en lenguaje claro y sencillo la montaña rusa emocional que vive el león y cómo se refleja en su conducta (¿quién no ha levantado la voz cuando está enojado?). Después la historia ofrece ideas de cómo gestionar esas emociones y recuperar el sentido de significancia, cuando te sientes perdido y sin valor.
Cuentas con una amplia experiencia profesional como ingeniera y facilitadora enfocada en el desarrollo interpersonal y la Disciplina Positiva. ¿Cómo influyeron estas vivencias a la hora de estructurar los temas que quisiste transmitir en este cuento?
Las certificaciones en Disciplina Positiva me dieron la base teórica, y mi trabajo como ingeniera y facilitadora de talleres me dieron la experiencia para entender cómo podía transmitir este mensaje de una forma entretenida y digerible, sin perder su profundidad. Una de mis fortalezas como ingeniera en informática es explicar lenguaje técnico en términos sencillos. Aquí apliqué el mismo principio, solo que esta vez se trataba de lenguaje emocional.

Dada tu experiencia, ¿cómo ves este libro siendo utilizado como una herramienta práctica por padres, madres o educadores para ayudar a los niños a identificar y nombrar las emociones que podrían estar «escondiéndose» detrás de sus propios «rugidos» o rabietas?
Espero que el libro sea leído en aulas y hogares, que inspire tanto a niños como adultos (padres, madres y educadores) a ser curiosos y tratar de ver qué se puede estar ocultando tras ciertas conductas como las rabietas y los gritos, o ciertas emociones como la ira y la tristeza. Que al leer esta historia una y otra vez, todos encuentren ideas de cómo expresar mejor lo que están sintiendo.
La historia sugiere que los fuertes rugidos del león ocultaban algo muy diferente a la ira. ¿Qué esperas que los jóvenes lectores y sus familias se lleven del viaje de autodescubrimiento y expresión emocional del protagonista?
Quedarnos solamente con lo que vemos (conductas, actitudes, desbordes emocionales, rabietas) no nos permite conectar con lo que la otra persona está sintiendo en realidad. Cuando conectamos con esos sentimientos, podemos ofrecerles la ayuda o la compañía que necesitan. Y nosotros mismos, cuando nos sentimos perdidos o insignificantes, podemos recordar al león y buscar dentro de nosotros de qué otras formas somos valiosos, y cómo salir de ese estado que nos causa daño a nosotros mismos y a los demás.

La jirafa actúa como un catalizador fundamental para la transformación del león. ¿Qué representa la llegada de este personaje en el contexto del mensaje más amplio de la historia sobre el cambio y las perspectivas externas?
Muchas veces ante un cambio que no nos sienta bien, buscamos culpables, nos enfocamos en el quién y no en el porqué. En este caso, el león culpó a la jirafa, pero debemos preguntarnos ¿por qué me siento así? ¿Qué mensaje están tratando de transmitir mis emociones? ¿Cuáles son mis expectativas y cómo se comparan con mi realidad? La llegada de la jirafa puede representar cualquier cambio: reprobar una clase, perder una competencia deportiva, una ruptura amorosa, una nueva maestra, un nuevo jefe, emigrar a un nuevo país, perder tu empleo, la muerte de un ser querido. Hay muchas situaciones que nos pueden llevar a sentir que lo perdimos todo y no valemos nada, pero podemos buscar dentro de nosotros mismos qué habilidades y destrezas nos pueden ayudar a seguir adelante y cambiar nuestra realidad. Podemos buscar y encontrar de qué otras formas somos valiosos, porque no es una sola.
La representación visual de la frustración del león es sumamente poderosa. ¿Hubo escenas específicas o rasgos de los personajes en los que te enfocaras especialmente para que Xyomy Durán los capturara, asegurando que el arco emocional se sintiera auténtico?
Este es mi primer libro infantil, así que toda la experiencia fue nueva. Tienes que dividir tu historia en la cantidad de páginas que tendrá el libro y describir cada ilustración que le acompaña. Para mí fue un reto encontrar dónde dividirlo para que la ilustración tuviera sentido y le diera contundencia al texto. Y ya que me lo había imaginado todo como una película desde el principio, fue fácil poner en palabras las expresiones de los personajes y del paisaje de fondo. Fue un trabajo colaborativo con Xyomy Durán, discutiendo detalles, revisando borradores. De verdad ella hizo una labor excepcional y le dio vida y color a esta historia. Cuidamos detalles como colores de fondo, perfil de los personajes, expresiones faciales. Es muy emocionante ver cómo algo que tienes en tu mente va tomando forma, y, en este caso, superó mis expectativas.
¿Cómo fue el proceso de dar vida a este proyecto de la mano de la editorial Babidi-Bú y formar parte de su colección «Cuentos para alargar la vida»?
Desde el principio, el proceso fue sencillo. Ellos tienen un formulario de contacto en su web donde puedes enviar tu manuscrito para que sea evaluado. Respondieron rápido y explicaron claramente cómo sería todo el proceso. Yo no tenía las ilustraciones, así que ofrecieron su catálogo de ilustradores. Fue allí donde encontré a Xyomy y le dimos vida al libro. Formar parte de su colección «Cuentos para alargar la vida» es una confirmación de que este mensaje va más allá de la infancia y todos podemos sentirnos reflejados en ella en algún momento de nuestra vida.
Al formar parte de una colección tan enfocada en el bienestar, ¿tienes planes de explorar otros temas emocionales en futuras historias? ¿Qué otras lecciones consideras vitales para traducir al lenguaje de la literatura infantil?
¡Por supuesto! Tengo muchas ideas. Esta historia está enfocada en la prioridad Superioridad. Hay tres prioridades más que también son dignas de ser compartidas como historias infantiles: Control, Comodidad y Complacer. Todas tienen un mensaje profundo sobre comportamientos y emociones, que merecen llegar a muchas escuelas y hogares. Es mi sueño lograr llevar a las páginas una historia para cada una (ya las tengo en mi cabeza).
Para todos aquellos lectores, familias y profesionales de la educación que deseen sumergirse en esta maravillosa historia, ¿dónde pueden adquirir actualmente «El león que no podía dejar de rugir» y cuál es la mejor vía para seguir de cerca tu trabajo?
«El león que no podía dejar de rugir» se puede adquirir en las librerías y tiendas en España (por ejemplo: Fnac, El Corte Inglés), en la tienda online de la editorial, en cualquier mercado de Amazon en Europa (España, Alemania, Suecia, etc.) y directamente conmigo a través de mi web.
Para seguir mi trabajo, las mejores vías son mi cuenta en Instagram @soyLuisaMama (en español), mi perfil en LinkedIn(en inglés) y mi web luisaescalona.com. Allí comparto novedades, reflexiones, aprendizajes y futuros eventos. ¡Los espero!
El eco después del rugido
Hay cuentos que se agotan en la anécdota y otros que se quedan viviendo en casa, listos para ser releídos cada vez que la vida aprieta. «El león que no podía dejar de rugir» pertenece a la segunda categoría. Funciona como historia para antes de dormir, con su sabana, su intriga y su rey en apuros, y funciona también como herramienta de conversación en el aula o en la sobremesa familiar, donde un adulto puede preguntar, casi sin querer, qué estará sintiendo ese león. La respuesta, como demuestra Escalona en esta conversación, rara vez es la que sugiere el ruido.
Esa es quizá la mayor virtud del libro: recordarnos que detrás de una rabieta, de un portazo o de un rugido casi siempre hay una emoción esperando a ser nombrada, y que nuestro valor nunca depende de una única corona. Con tres prioridades adlerianas todavía por convertir en cuento, todo indica que esta sabana aún tiene historias por contar. Estaremos atentos al próximo rugido.